Cuaderno de bitácora
Diario de Zenara, entrada 4

En los últimos meses, la situación ha dado un giro radical.
He estado a punto de descubrir la auténtica naturaleza de este ser.
Astralym es, digamos, una «terminal de terraforming».
Puede absorber la energía vital de los astros y, a medida que crece, la transforma en otra energía desconocida en su interior.
Esa energía tiene la propiedad de «sustituir cualquier sustancia por una sustancia específica»
de modo que la sustancia resultante es muy similar al tejido corporal de Astralym.

En otras palabras, Astralym es capaz de «devorar» el planeta y recrearlo. Así es como se reproduce.

Es un un ser vivo mecánico y perfecto que no necesita corazón.

O eso me gustaría pensar.

Este ser, que ha alcanzado enormes proporciones, ha comenzado a dirigirse a mí con técnicas desconocidas que resuenan en mi cerebro.
Emplea nuestro idioma, aunque no se exprese a la perfección.

No tiene malas intenciones.
La pregunta es: ¿cómo podemos coexistir?

Si los de arriba se enteraran, lo eliminarían o lo convertirían en un arma...
La cosa no acabaría bien.
Tengo que hacer algo, encontrar una solución...