Cuaderno de bitácora
Diario de Auri, entrada 5
Después de que lo sellaran, removí cielo y tierra
hasta conseguir comprender la situación.
Los humanos ya no poseían el poder para reconstruir y conservar su civilización.
A los que consiguieron sobrevivir a duras penas, y la siguiente generación, y la siguiente
no les queda otro camino que el de mantener viva esa débil llama.
He decidido llevar a los supervivientes a Celuxia
que perdieron sus avanzados medios de transporte avanzados a la vez que su civilización.
Pero antes de eso, debemos poner todas las medidas cautelares que estén a nuestro alcance.
Más tarde o más temprano, nos volverá a sacudir el cataclismo.
Pese a estar sellado, aquel ente sigue devorando el Árbol del Mundo.
No estoy segura de si sucederá dentro de miles de años, pero sé que es inevitable que llegue el momento.
Yo no fui capaz.
Quien lo destruya tendrá que ser humano.
Algunos de los Pals que lucharon junto a los humanos también sobrevivieron.
Los, por ejemplo. Un linaje que protege los mares desde tiempos inmemoriales.
De alguna forma, di con una madre moribunda y su hijo.
A ella no le quedaba mucho tiempo.
Tomando prestadas sus fuerzas, levanté una barrera para que los débiles no se pudieran acercar al Árbol del Mundo.
Consentí que aquellos que quisieran
continuaran la lucha en su interior.
Tras levantar la barrera con sus últimas fuerzas, la madre me entregó a su cría.
Para que sirviera de guía a la persona destinada a poner fin al cataclismo, cuando apareciese en un futuro lejano.
Yo también debería hacer lo propio.
Es mi deber, pues es el único significado que puede tener que yo sobreviviera al cataclismo.
Después de que lo sellaran, removí cielo y tierra
hasta conseguir comprender la situación.
Los humanos ya no poseían el poder para reconstruir y conservar su civilización.
A los que consiguieron sobrevivir a duras penas, y la siguiente generación, y la siguiente
no les queda otro camino que el de mantener viva esa débil llama.
He decidido llevar a los supervivientes a Celuxia
que perdieron sus avanzados medios de transporte avanzados a la vez que su civilización.
Pero antes de eso, debemos poner todas las medidas cautelares que estén a nuestro alcance.
Más tarde o más temprano, nos volverá a sacudir el cataclismo.
Pese a estar sellado, aquel ente sigue devorando el Árbol del Mundo.
No estoy segura de si sucederá dentro de miles de años, pero sé que es inevitable que llegue el momento.
Yo no fui capaz.
Quien lo destruya tendrá que ser humano.
Algunos de los Pals que lucharon junto a los humanos también sobrevivieron.
Los
De alguna forma, di con una madre moribunda y su hijo.
A ella no le quedaba mucho tiempo.
Tomando prestadas sus fuerzas, levanté una barrera para que los débiles no se pudieran acercar al Árbol del Mundo.
Consentí que aquellos que quisieran
continuaran la lucha en su interior.
Tras levantar la barrera con sus últimas fuerzas, la madre me entregó a su cría.
Para que sirviera de guía a la persona destinada a poner fin al cataclismo, cuando apareciese en un futuro lejano.
Yo también debería hacer lo propio.
Es mi deber, pues es el único significado que puede tener que yo sobreviviera al cataclismo.