Cuaderno de bitácora
Diario de Zenara, entrada 3

Desde que lo trajeron al laboratorio, Astralym apenas se ha movido.
No come ni se reproduce, por lo que tampoco siente la necesidad de moverse.

Sin embargo, hace un momento he hecho ademán de salir...
y se ha movido al otro lado del cristal, como si quisiera ir tras de mí.

A lo mejor lo ha hecho por que he intentado hablar con él...

En todo caso, concluir que tiene voluntad propia y emociones sería una grata noticia.
Me convertí en investigadora para ayudar a crear un mundo en el que todos los seres con «alma» y los humanos pudiéramos convivir.

No hay una sola persona que no se haya burlado de esa idea.

O quizá debería decir «no había».
Aquello que no es humano y que llegó de Celuxia.
Auri fue el único que no se rió de mí.