Cuaderno de bitácora
Diario de Auri, entrada 2
Los seres conocidos como humanos son extraordinarios.
Resumiéndolo en una palabra, son «ambiciosos».
Nunca se quedan satisfechos. Su ambición no tiene límite.
Se dan extremas diferencias entre individuos,
pero por lo general suelen estar obstinados
con avanzar hacia delante o más arriba.
Desde que me asenté en esta isla, hace apenas unos siglos,
han construido la civilización más avanzada de este planeta.
Y a aquel gran árbol... lo llaman el Árbol del Mundo, si mal no recuerdo.
Aunque se hayan beneficiado de lo que este les concede,
este ritmo de crecimiento no es normal.
Les tengo mucho cariño por ello. Es imposible aburrirse al observarlos.
Últimamente, están dedicando todos sus esfuerzos a investigar
una forma de vida que cayó del espacio exterior.
Parecen divertirse tanto que quizá me asome en persona.
Para los humanos, mi existencia debe de ser una total aberración.
Por eso me he controlado para no involucrarme demasiado en sus asuntos.
El poder excesivo puede destruir la armonía del mundo con facilidad.
Pero ya me he controlado suficiente, ¿no?
¡Para poder excesivo, el del Árbol del Mundo!
Solo voy a entrometerme un poquito, sin ejercer el poder que albergo en mí.
Sí, ¡allá voy!
Los seres conocidos como humanos son extraordinarios.
Resumiéndolo en una palabra, son «ambiciosos».
Nunca se quedan satisfechos. Su ambición no tiene límite.
Se dan extremas diferencias entre individuos,
pero por lo general suelen estar obstinados
con avanzar hacia delante o más arriba.
Desde que me asenté en esta isla, hace apenas unos siglos,
han construido la civilización más avanzada de este planeta.
Y a aquel gran árbol... lo llaman el Árbol del Mundo, si mal no recuerdo.
Aunque se hayan beneficiado de lo que este les concede,
este ritmo de crecimiento no es normal.
Les tengo mucho cariño por ello. Es imposible aburrirse al observarlos.
Últimamente, están dedicando todos sus esfuerzos a investigar
una forma de vida que cayó del espacio exterior.
Parecen divertirse tanto que quizá me asome en persona.
Para los humanos, mi existencia debe de ser una total aberración.
Por eso me he controlado para no involucrarme demasiado en sus asuntos.
El poder excesivo puede destruir la armonía del mundo con facilidad.
Pero ya me he controlado suficiente, ¿no?
¡Para poder excesivo, el del Árbol del Mundo!
Solo voy a entrometerme un poquito, sin ejercer el poder que albergo en mí.
Sí, ¡allá voy!