Cuaderno de bitácora
Diario de Auri, entrada 3
Han pasado apenas unos meses desde que me involucré.
Es la primera vez que escribo la siguiente entrada con tan poco tiempo de diferencia.
Pero es que hay una persona que es digna de mención.
Se llama Zenara.
La primera vez que la vi, pensé que no era humana.
En apariencia, es igual que los de su especie.
La diferencia está en los ojos. En la dirección de su mirada.
No se parece en absoluto a la de ningún humano que haya visto hasta la fecha.
Es como si observase el mundo desde las alturas...
En resumidas cuentas, no me cabe duda de que se convertirá en una figura de renombre.
He oído que ella también está investigando la forma de vida venida del espacio.
Es natural, si, como sospecho, goza de un intelecto sin parangón.
Para rematar, es una persona seria y bondadosa.
Los humanos utilizan a los otros seres que habitan la isla, en particular a los Pals, para diversos fines:
para oprimir, para explotarlos, para que les sirvan de mascota...
Pero Zenara aspira a una convivencia simbiótica con ellos.
A que humanos y Pals transciendan las barreras entre especies, unan sus corazones
y construyan un paraíso de coexistencia pacífica...
Así es como me lo contó.
Ojalá se cumpla.
Entre toda la historia que he visto tejer a la humanidad hasta ahora, nunca he sido testigo de un mundo semejante.
A todo esto, mientras teníamos esa conversación al pie del Árbol del Mundo,
me empecé a encontrar un poco mal.
Y yo que pensaba que conceptos como la buena o mala salud no se me aplicaban...
Han pasado apenas unos meses desde que me involucré.
Es la primera vez que escribo la siguiente entrada con tan poco tiempo de diferencia.
Pero es que hay una persona que es digna de mención.
Se llama Zenara.
La primera vez que la vi, pensé que no era humana.
En apariencia, es igual que los de su especie.
La diferencia está en los ojos. En la dirección de su mirada.
No se parece en absoluto a la de ningún humano que haya visto hasta la fecha.
Es como si observase el mundo desde las alturas...
En resumidas cuentas, no me cabe duda de que se convertirá en una figura de renombre.
He oído que ella también está investigando la forma de vida venida del espacio.
Es natural, si, como sospecho, goza de un intelecto sin parangón.
Para rematar, es una persona seria y bondadosa.
Los humanos utilizan a los otros seres que habitan la isla, en particular a los Pals, para diversos fines:
para oprimir, para explotarlos, para que les sirvan de mascota...
Pero Zenara aspira a una convivencia simbiótica con ellos.
A que humanos y Pals transciendan las barreras entre especies, unan sus corazones
y construyan un paraíso de coexistencia pacífica...
Así es como me lo contó.
Ojalá se cumpla.
Entre toda la historia que he visto tejer a la humanidad hasta ahora, nunca he sido testigo de un mundo semejante.
A todo esto, mientras teníamos esa conversación al pie del Árbol del Mundo,
me empecé a encontrar un poco mal.
Y yo que pensaba que conceptos como la buena o mala salud no se me aplicaban...