Cuaderno de bitácora
Diario de Auri 4

Ese día llegó de repente.
Cuando desperté sobresaltado por una presencia extraña,
todo ya había comenzado.

La civilización que se extendía desde el pie del Árbol del mundo por toda la isla…
estaba a punto de apagarse.

Justo cuando dudaba si descender para ver la situación,
sentí un escalofrío aterrador.
Era, sin duda, el origen de la calamidad.

Tras arrasar la superficie,
voló por el cielo a una velocidad imposible para cualquier ser vivo,
y trató de destruir este Edén del sol celestial.

“No prestaré poder excesivo a los mortales”.
Esa regla que me impuse fue rota con sorprendente facilidad.
Supongo que me había encariñado demasiado con este lugar.

No luché con reservas.
Partí lagos, destruí colinas… y aun así, incluso sacrificando gran parte de esta tierra,
fui derrotado.

Aquella cosa… estaba “devorando” el planeta.
Cuanto más ligada estuviera una vida a la tierra… como las plantas,
más fácilmente era absorbida su energía.

Si la batalla hubiera durado un poco más, habría muerto.
Pero ellos…

los humanos que lucharon con determinación,
y los poderosos Pals que los ayudaron,
se sacrificaron para detenerlo.

Sellaron a esa cosa en el Árbol del mundo, y yo sobreviví.

Qué vergonzoso.
Yo, que he vivido tanto y poseo tanto poder,
sigo vivo gracias a su sacrificio.

Tengo la obligación de poner fin a esta calamidad.